Una de las entradas que más se han leído en Efemocional fue la escrita hace hoy 356 días: "
Primer Propósito 2013: La obesidad infantil". Estoy agradecido al comprobar cómo es leída diariamente mi humilde opinión, pero es una desgracia comprobar cómo tras un año las palabras se las lleva el viento.
A nuestra querida ministra Ana Mato no se le olvida y lo volvió a denunciar en el mismo lugar, la Plataforma NAOS. Al menos así se escribe en la web de la
Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición con, prácticamente, las mismas palabras y datos estadísticos:
"Más de la mitad de la población adulta y el 46% de los niños presentan sobrepeso u obesidad".
Eso sí, reconoce que en el lucha contra la obesidad "se requiere tiempo y esfuerzo" y ahora, visto que ella y el gobierno tienen otras cosas de las que preocuparse (que son bastantes como para estar mirando por la salud de sus futuros ciudadanos), pide la implicación de la familia, la escuela y el ámbito sanitario y comunitario para luchar contra la obesidad infantil.
Desde luego que es fundamental la implicación conjunta para luchar contra cualquier handicap personal y social pero, ¿cuándo van a predicar con el ejemplo? ¿Cómo puede anunciar el incremento de actividad deportiva escolar en el alumnado y la implicación socio-sanitaria y a la vez disminuir el presupuesto educacional, sanitario y las ayudas sociales? ¿y los recortes salariales de cada trabajador público? ¿dónde se ha invertido?
Podríamos empezar a tomar nota de otros países, y no tener tanto miedo a aportar salud a nuestros niños. En Perú han aumentado a
5 horas semanales la práctica deportiva y de Educación Física. Pero claro, eso supone demasiada inversión, ¿no? y no como
los viajes en bussines-class de nuestros políticos europeos que son fundamentales para su descanso.
Eso sí, gracias a este suicidio futuro, España está a la cabeza en Europa,
somos los niñ@s más gordos del viejo continente. Pero seguimos defendiendo la dieta mediterránea como nadie, aunque claro, el gobierno pensará que con esta crisis y teniendo el umbral de pobreza cada vez más bajo y con los servicios de caridad llenos, la disminución de la obesidad caerá por su propio peso.
Sólo espero, y este es mi deseo para 2014, que durante estos 365 días no vuelva a leer en los periódicos que Ana Mato está preocupada por la obesidad infantil, y sí, que realmente está luchando contra ella.